¿Nacidos para correr o reciclados para correr?

creado en Enero 18, 2015 in Salud , Usuarios

Cuando alguien nos dice que hemos nacido para correr podemos interpretar que somos un animal diseñado para correr y no es exactamente de esta manera.

No somos fruto de un diseño inteligente con el objetivo de conseguir una máquina especializada en la carrera. Si pedimos a un ingeniero que construya un artefacto para correr, no construiría para nada a algo parecido a un humano, ni siquiera para desplazarse por un terreno abrupto.

Somos el producto evolutivo, aleatorio y accidentado de la selección natural en un animal con  cuatro extremidades y hábitos arborícolas.

Un animal que vivía en los arboles que se ve obligado a abandonarlos y adaptarse a un nuevo medio durante una serie de contingencias en el transcurso de millones de años.

Para producir un diseño inteligente para la carrera deberíamos de  partir desde 0 y la evolución no ha podido hacerlo con nosotros. En nuestro caso una serie de sistemas que servían para desplazarnos por ramas y troncos se tienen que aprovechar para crear unos nuevos sistemas que sirvan para caminar y correr por el suelo. La evolución ha reciclado una serie de estructuras para poder utilizarlas en la marcha y carrera a pie.

La selección natural en nuestra especie a jugado a favor de la situación bípeda, ya que por alguna razón estar erguidos y con las extremidades superiores libres era más ventajoso que estar a cuatro patas. La evolución tiene sus limitaciones y en un animal con 4 extremidades sólo puede conseguir que este esté erguido y con las extremidades superiores libres utilizando tan sólo dos extremidades para su sistema de sustentación y desplazamiento. Pero esto no quiere decir que sea la mejor opción para desplazarnos corriendo, tan sólo es el camino que la evolución ha encontrado. Si por ejemplo el animal ancestral al que pertenecemos hubiese tenido 6 extremidades todo hubiese sido diferente.

Nuestro pie es un apéndice que servía para agarrarse a las ramas de los árboles, algo muy parecido a una mano. Una mano obligada a realizar la función de sustentación y desplazamiento por la sabana africana bajo el enorme poder de adaptación y evolución genética que poseemos, durante millones de años. Todo ello filtrado por la selección natural, que obliga a hacer desaparecer todo lo que es menos valido y premia al seleccionado para seguir el camino evolutivo.

Aunque nuestro pie no sea el mejor diseño para la carrera no pensemos por ello que no somos un animal bien preparado para la carrera. Los procesos evolutivos a corto plazo son muy débiles pero en el transcurso de más de 7 millones de años han podido producir una auténtica obra de arte que dificilmente nosotros hubiésemos conseguido de forma inteligente.

El delfín era un mamífero que vivía a cuatro patas en la tierra y volvió al mar, un animal de cuatro patas que sigue manteniendo vestigios de sus antepasados, pero totalmente adaptado a su medio, un nadador excelente. Al igual que nosotros, que aunque tengamos nuestras limitaciones, estamos totalmente adaptados a nuestro medio y a nuestra mayor habilidad natural, la carrera.

Los humanos somos una chapuza para la carrera bípeda, pero una chapuza que funciona mucho mejor que la mayoría de diseños inteligentes que desarrollamos los humanos.

 

Ferran Espejo

 

Fisioterapeuta, osteópata, RTC Method EXPERT

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