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entrenamiento de fuerza en jovenes

Iniciación al entrenamiento de fuerza en edades tempranas

Seguro que más de uno de vosotros ha oído que los niños no deben realizar entrenamientos de fuerza. No obstante los estudios científicos dicen lo contrario, los beneficios derivados del entrenamiento de fuerza en edades temprana superan con creces los riesgos que conlleva este tipo de entrenamiento. No obstante hay que puntualizar que dicho entrenamiento debe ser supervisado por un profesional cualificado donde el programa de entrenamiento incluirá las dosis adecuadas de ejercicio neuromuscular a lo largo del tiempo.

En el estudio Iniciación al entrenamiento de fuerza en edades tempranas: revisión (1) se revisaron los trabajos publicados en inglés desde 1995 hasta 2014, considerando preferentemente los publicados con fecha más reciente.

En los años 70 y 80 existía una reticencia generalizada en no recomendar el entrenamiento de fuerza en los distintos grupos de edad de la niñez ya que no se habían observado beneficios al realizar este tipo de entrenamiento (2). Es muy posible que el motivo es que no se realizara correctamente. A partir de 1985 empieza a haber consenso internacional a apoyar este entrenamiento siempre y cuando se supervise por un profesional cualificado, ya que mejoraba la salud y el rendimiento.

Los motivos principales por los cuales  no se recomendaba este entrenamiento eran:

  • Porque se consideraba una práctica insegura por la gran incidencia o riesgo de lesiones músculo-esqueléticas agudas y por sobrecarga. En los estudios que se han realizado no se ha observado estadísticamente mayores índices de lesión en poblaciones infantiles y jóvenes que practican entrenamientos de fuerza de aquellas que practican otras modalidades de ejercicio (3) (4). Es muy importante recalcar la estricta supervisión de un profesional cualificado para la realización técnica correcta de los ejercicios con la carga adecuada.

 

  • Porque tenían efectos perjudiciales sobre el desarrollo óseo y pleno crecimiento corporal. No existe ningún estudio científico  que evidencie este hecho (5) (6) (7) (8).

 

  • Porque se tenía la concepción que el entrenamiento de la fuerza era improductivo en edades tempranas. En una gran número de estudios se ha demostrado que esta afirmación no es cierta y que sí que tiene efectos beneficiosos sobre el rendimiento (9).

 

Beneficios

Los beneficios potenciales del entrenamiento de fuerza en edades tempranas son:

  • Prevención/reducción de la incidencia de lesiones inducidas por la práctica físico-deportiva. Se ha demostrado que bajo una correcta prescripción y  supervisión el entrenamiento de fuerza reduce la incidencia de lesiones deportivas en niños y adolescentes (3) (10).

 

  • Mejoras de la fuerza muscular y de rendimiento en habilidades motrices. El entrenamiento de fuerza permite la mejora de rendimiento en habilidades motoras lo que potencialmente permitirá una mayor transferencia para mejorar capacidades específicas deportivas (11).

 

  • Mejora de la salud ósea. Las etapas idóneas para conseguir aumentar la densidad y contenido mineral ósea son precisamente la niñez y la adolescencia (12).

 

  • Mejoras de la composición corporal y de la sensibilidad a la insulina. En la sociedad actual cada vez es más común que los niños y adolescentes no tengan la actividad física adecuada y aumente la obesidad. El entrenamiento de fuerza tiene incidencias en la mejora de la composición corporal y/o a la sensibilidad a la insulina (8).
  • También existen otros beneficios potenciales como son: la mejora de la función cardíaca en niños obesos (13), la mejora del perfil lipídico de prepúberes y adolescentes (14) (15) y los efectos positivos derivados sobre el bienestar psicológico, estado de humor y autoconcepto (16) (17) (18).

 

Conclusiones

No existen evidencias científicas que contraindiquen el entrenamiento de fuerza sino todo lo contrario ya que puede ser beneficioso para la salud y el rendimiento. No obstante el entrenamiento debe ser prescrito por un profesional cualificado y seguir un programa planificado con las cargas y duración adecuadas.

 

Bibliografía

(1) Iniciación al entrenamiento de fuerza en edades tempranas: revisión, G. Peñaa, , , J.R. Herediaa, C. Lloretb, M. Martínb, M.E. Da Silva-Grigolettoa, c, d

(2) National Strength and Conditioning Association. Position paper on prepubescent strength training, Nat Strength Cond Assoc. (1985) J7:27-31

(3) Position statement on youth resistance training: The 2014 International Consensus, R.S. Lloyd, A.D. Faigenbaum, M.H. Stone, J.L. Oliver, I. Jeffreys, J.A. Moody, et al. Br J Sports Med., 48 (7) (2014), pp. 498–505

(4)Resistance training among young athletes: Safety, efficacy and injury prevention effects, A.D. Faigenbaum, G.D. Myer, Br J Sports Med., 44 (1) (2010), pp. 56–63

(5) Intense training in elite female athletes: Evidence of reduced growth and delayed maturation?, S. Bass, R. Daly, D. CaineBr J Sports Med., 36 (4) (2002), p. 310

(6) Resistance training, skeletal muscle and growth, B. Falk, A. Eliakim,  Pediatr Endocrinol Rev., 1 (2) (2003), pp. 120–127

(7) American Orthopaedic Society for Sports Medicine: Proceedings of the conference on strength training and the prepubescent, B.R. Cahill, American Orthopedic Society for Sports Medicine, Chicago, IL (1988), pp. 1–14

(8) Youth resistance training: Past practices, new perspectives, and future directions, A.D. Faigenbaum, R.S. Lloyd, G.D. Myer, Pediatr Exerc Sci., 25 (4) (2013), pp. 591–604

(9) Comparison of 1 and 2 days per week of strength training in children,  A.D. Faigenbaum, L.A. Milliken, R.L. Loud, B.T. Burak, C.L. Doherty, W.L. Westcott, Res Q Exerc Sport., 73 (4) (2002), pp. 416–424

(10) Resistance training and pediatric health, A.D. Faigenbaum, G.D. Myer, Kronos (2015) [revista en Internet]. 2011 [accedido 18 Jun 2015];10(1):31-38

(11)  Effects of strength training on motor performance skills in children and adolescents: A meta-analysis, M. Behringer, A. vom Heede, M. Matthews, J. Mester, Pediatric Exerc Sci., 23 (2) (2011), pp. 186–206

(12) Is there a critical period for bone response to weight-bearing exercise in children and adolescents? A systematic review, K.J. McKelvie, K.M. Khan, H.A. McKay, Br J Sports Med., 36 (4) (2002), pp. 250–257

(13) Resistance training and diastolic myocardial tissue velocities in obese children, L.H. Naylor, K. Watts, J.A. Sharpe, T.W. Jones, E.A. Davis, A. Thompson, et al. Med Sci Sports Exerc., 40 (12) (2008), pp. 2027–2032

(14) The effects of hydraulic resistance strength training on serum lipid levels in prepubertal boys, A. Weltman, C. Janney, C.B. Rians, K. Strand, F.I. Katch, Am J Dis Child., 141 (7) (1987), pp. 777–780

(15) The influence of physical activity on cardiometabolic biomarkers in youths: A review, B. Gutin, S. Owens, Pediatr Exerc Sci., 23 (2) (2011), pp. 169–185

(16) Associations of muscular fitness with psychological positive health, health complaints, and health risk behaviors in Spanish children and adolescents
, C. Padilla-Moledo, J.R. Ruiz, F.B. Ortega, J. Mora, J. Castro-Piñero, J Strength Cond Res., 26 (1) (2012), pp. 167–173

(17) The impact of a 12-week resistance training program on strength, body composition, and self-concept of hispanic adolescents, A. Velez, D.L. Golem, S.M. Arent, J Strength Cond Res., 24 (4) (2010), pp. 1065–1073

(18) The effect of diet and strength training on obese children’s physical self concept, C.C. Yu, R.Y. Sung, K.T. Hau, P.K. Lam, E.A. Nelson, R.C. So, J Sports Med Phys Fitness., 48 (1) (2008), pp. 76–82

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