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¿Es perjudicial el uso del andador para los bebés?

Muchos padres compran a sus hijos andadores con la idea que les ayudará a aprender a caminar, además en muchas ocasiones se divierten y les da libertad de movimientos.  Pero nada más lejos de la realidad, ya que no sólo puede perjudicar el desarrollo normal del bebé sino que tiene algunos otros peligros. Te explicamos el porqué.

Los andadores tienen algunas ventajas, sobretodo para los padres. Se pueden utilizar a modo de niñera, ya que como hemos dicho el bebé se entretiene y mantiene ocupado yendo y viniendo por toda la casa.  Pero entonces ¿cuál es el problema?

Las fases que debe experimentar un bebé antes de caminar no sólo son necesarias para desarrollar el movimiento, sino que a su vez lo hace la psicología del bebé, su sistema perceptivo y su interacción social, de manera que están todos estos ámbitos relacionados entre sí. Sin ánimos de profundizar en las etapas psicomotoras si que os queremos dar una breve pincelada. Las etapas son 4, las cuales en muchas ocasiones se solapan entre sí:

  1. Etapa homolateral , que finaliza con el movimiento de volteo.
  2. Etapa bilateral, cuyo movimiento típico es arrastrarse y reptar.
  3. Etapa contralateral, con el movimiento del gateo. Gatear es muy importante ya que sirve para ajustar el ángulo de los fémures con el tronco, fortalecer la cintura lumbar y favorecer el perfeccionamiento del enfoque y la profundidad cuando persiga los objetos. El paso del gateo a la posición de pie y sentarse es muy importante que se haga de forma natural sin forzar al niño, ya que cuando los músculos están preparados ya lo hará por propia iniciativa. Si no está de pie es que no está preparado para ello. Gatear interviene en el normal funcionamiento de la visión como ya hemos visto , por lo que no gatear o pasar directamente a la postura de pie, puede generar problemas en la lectura y escritura en fases posteriores.
  4. Etapa de lateralidad, esta última etapa se desarrolla en los seres humanos para adaptarse a actividades que requieren el uso de un solo lado del cuerpo, como por ejemplo la escritura y la lectura.

Como dice Sally Goddard, en “Reflejos, aprendizaje y comportamiento“:

Gatear y arrastrarse… ambos facilitan tanto la integración de información sensorial, como los sistemas vestibulares, visual y propioceptivo, todos empiezan a trabajar juntos la primera vez. Durante este período de movimiento de desarrollo, el niño adquiere el sentido del equilibrio, el sentido del espacio y el sentido de la profundidad. Es a través de arrastrarse y gatear que las actividades inmaduras de ver, sentir y moverse se sincronizan por primera vez para aportar una imagen más completa del entorno.

Lo importante de todo esto es que el paso de cada fase debe ser de forma natural, sin forzar nada, el suelo tiene que ser su espacio natural. Cuando el niño/a esté preparado para pasar a una fase lo hará de manera natural. Pensemos que cada fase es importante no sólo para el desarrollo motor sino que desarrollas otras cualidades muy importantes como la visión, psicología, sistema perceptivo, etc. Si introducimos el andador nos podemos saltar alguna de estas fases y por lo tanto perjudicar el desarrollo psicomotriz. Esto no significa que de mayor el niño vaya a tener problemas ya que el sistema nervioso muchas veces puede adaptarse, pero existen muchas más posibilidades. Pavlides observó en 1987 que un gran porcentaje de niños con dificultades de lectura habían omitido las fases de arrastrarse y gateo durante su infancia. En la misma línea se pronuncia M.T. Aldrete:

El 95% de niños que no gatean tienen problemas de lectoescritura. El 5% restante lo suple trabajando la manualidad.

En 1963 el especialista en aprendizaje Delacato describió cómo ninguno de los niños a los que había evaluado con dificultades de aprendizaje  específicas había pasado por los estados motores de desarrollo de arrastre o gatear.

Susana Buscaglia, doctora en psicología y especialista en gimnasia cerebral explica:

El gateo conecta los hemisferios cerebrales y crea rutas de información cruciales para la maduración de las diferentes funciones cognitivas.

A nivel motor el andador disminuye el deseo de caminar, ya que tienen una alternativa más fácil. Su uso fortalece los músculos equivocados. Las extremidades inferiores se fortalecen, pero los muslos y las caderas se vuelven relativamente débiles siendo estos más importantes para caminar.

Pero el andador también conlleva otros peligros potenciales como caídas por las escaleras o poder alcanzar objetos calientes, pesados o peligrosos, pueden volcar con mayor facilidad al tropezar con algún juguete u objeto, etc. La Academia Americana de Pediatría, entre otras, ha instado a los padres a no usar andadores e incluso existen países como Canadá que prohibió en 2004 su uso con multas que pueden llegar a 100.000 dólares o 6 meses de cárcel.

En conclusión de todo lo expuesto nuestra recomendación es no usar andadores ni ayudar de forma directa a los niños a andar. Cada etapa es importante para que adquieran habilidades psicomotrices y lo deben hacer durante el tiempo que ellos necesiten, no importa si tardan más o menos.

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